lunes, 23 de abril de 2012

Resumencillo


Salí de Madrid, con más experiencia pero, también, más nervioso. Tuve la gran fortuna de salir escoltado por dos grandes personas y salir así, acompañado, cuando no conoces la ruta y tu guía la domina, el placer está asegurado. Así, me ví en Arganda donde arranqué en solitario. Y ahí empezó el verdadero viaje, en solitario, con el horizonte que, en algún momento habría de franquear, cambiando constantemente. La primera noche, me instalé en un protegido lugar y ahí deposité todas mis inseguridades, precauciones, y alertas. Hacía una noche fresca, pero el placer de dormir en el campo, viendo los estrellados cielos, sintiendo la única compañía de la tienda y de la bici, a mi años, jajaja. En esos momentos, disfruté de la lucha de los miedos, contra los placeres. El desconocimiento del medio, sus ruidos, sus luces, sus ausencias y presencias, todo ello junto, me imponía estar alerta, pero el placer de la noche, en solitario, en aquel sitio, de la sorpresa de lo desconocido (todo), de hacer realidad, ahí estaba, éste viaje-proyecto y que el aprendizaje había comenzado. 
Llegue a pueblos nuevos para mí, donde la gente me contó cosas, cada uno un poco de lo suyo, dentro de la confianza que entre ambas partes se genera. Soy depositario de historias, que se pegan a mi piel y me hacen ser cada vez más abierto, y modesto. Y agradecido. Charlas, más o menos largas, donde el viaje despierta curiosidad y facilita la relación. Personas afables, en su mayoría, me han obsequiado con su tiempo y enseñanzas. 
He ido durmiendo donde ha tocado, en muchos sitios y he pasado frio, incluso mucho frio. Y también he dormido en casas confortables, con camas blandas y aguas caliente, el máximo para mí. El gasto de vivienda, de momento, es cero y así seguirá siendo, mientras pueda.
Por el medio, también han quedado cantidades ingentes de descubrimientos, entre otros, del New Wordl Order. Me sorprendió, gratamente, conocer a dos de los fundadores de dicha Organización. "Sabedores del poder en la sombra de los grandes grupos financieros y del mercado globalizado, sin que nadie dé la cara física, han decidido hacerlo ellos y ser los representantes, por tanto, del Nuevo Orden Mundial". Para ello, se hicieron una foto, que confirma dicho acto y han creado el alquiler de botes, como "plataforma de donación a una causa". El precio, 1€ al trimestre, permite ofrecer, a los demás cualquier tipo de ayuda, colaboración, o lo que sea. Los botes que se usan, todos iguales, proceden de las salchichas. Este movimiento, está generando un creciente interés, por ejemplo, una petición para comprar una guitarra infantil a un niño, llevaba ahorrados, creo, cerca de 20€. Cualquier persona, puede participar, si lo desea. En uno de ellos, venden "astillas" de palo santo, que huele de  maravilla cuando lo quemas un poco. Una curiosidad: para que la madera huela así, el arbol ha de morir solo y pasar luego cuatro años, sin cortarle. Y resulta que está vendiendo. Cuando la gente las huele, las recomiendan. 
Cosas así, o asá, unas más contables que otras, van entrando en mis poros. De momento, voy bien, aprendiendo poco a poco y avanzando poquísimo a poquísimo, pero bien y la bici, Rocinante, se sigue portando de maravilla, sin decir ni pío y trabajando con solidez y eficacia. Pena que sea tan pesada, pero estoy feliz con ella.
En Benicàssim, he visitado las Bodegas Carmelitano, segundas en mi viaje. Estas están a punto de cumplir los 100 años. Ha sido un placer verla por dentro. Mª Josefa, me ha explicado demasiadas cosas para mi comprensión, pero me ha encantado. Gracias por la amabilidad y el tiempo que me ha dedicado.
El viaje es bonito. Estoy a gusto y con ganas de continuar y de llegar al Delta del Ebro. Creo, que el tiempo será más cálido. Eso me anima.

P.D: Si algo de lo explicado no coincide con la realidad, invito a los "perjudicados" a que aclaren cuanto sea necesario. Pido disculpas, si llega el caso.



Benicàssim.


Benicássim es un pueblo que me trae muchos recuerdos, por que aquí he vivido. Sus paseos, por tanto, me traen viejas vivencias, algunas nostálgicas. Aquí he vivido situaciones de las que te marcan. Para bien, visto desde la experiencia de la vida. Me paso el día entre escribir y arreglar la página, además de los menesteres de la vida. Vida sosegada, contra la que voy a tener que luchar en los próximos días, ya en solitario y enfrentando de nuevo el camino. Y me he quedado, de nuevo al abrigo de mi primo y mi prima. Bien cuidado, los días se pasan rápido y no da tiempo a nada. A algún paseo, nada más, jajaja, de puro ocupado que estoy.
Mañana salgo camino de Tarragona. Tenía interés en incluir a la Alcaldesa de Valencia en las entrevistas, por su carácter representativo, pero parece que sus ocupaciones no lo han permitido y yo tengo que continuar subiendo, aunque estaba previsto haber bajado otra vez a Valencia, si las circunstancias hubieran sido otras.
Alambique de los Carmelitanos
Terminan, así, estas mini-vacaciones, engordado, cuidado y mantenido por mis amigos y familiares. Salgo recrecido en mi cintura y en mis ánimos, relajados y demasiado descansados. Pero enfilaré el camino con ímpetus contenidos, hasta que las fuerzas se repongan.

Mi primo y su hija

Preparando las chuletillas

Así caí, tras la comida

Mi primo, el de zumosol


Añadir leyenda

Jajajaja. Calcination o calcineison, en castellano.






El cuadro está firmado por Alvaro Pino
Bodegas Carmelitano

Museo del a botella

Alambiques reales, antiguos.

Maqueta de las bodegas. Increible su detalle, pues es pequeña.




viernes, 20 de abril de 2012

Artana-Benicassìm, 51 km.




¡Qué coraje!. He tenido que irme de mi blando acomodo de plumas que me proporcionaba mi familia. Muchísimas gracias. Pero toca pedalear y echarse al camino, aunque tenga trampa, jajaja. Resulta que, en Benicassìm, también tengo familia y, pasando por aquí, no puedo dejar de visitarlos. 
Tuve la fortuna de contar con un guía de primera para la etapa. Conocedor de todos los vericuetos, Eladio, gran deportista, me fue llevando por carriles bici, en su mayoría, desde Artana a Castellón, donde nos separamos. Fue, también, una etapa suave y, tras atravesar Castellón, por la playa, llegué a Benicassìm. Hubo un poco de viento, pero a veces, fue favorable. Y finalicé en el pueblo, lugar del FIB, entre otras cosas. Mi primo, me ha recibido con los brazos abiertos y estaré con él un par de días. Toca, además, ponerse a la faena dela web. El lunes, si nada lo impide, jajaja, destino Tarragona.

Con Eladio, al partir de Artana

Playa de Benicassìm

Carrera en el pueblo


Artana. Castellón de la Plana


Tocaba bicicleta y salir en busca de nuevas atenciones. Mi hermano, vive en un pueblo de Castellón de la Plana. Hice 71 km., para llegar y, exceptuando el tramo de acercamiento al pueblo, creo que 6 km., fue muy suave y fácil. Si venía de Málaga, en cuanto a atenciones, me metí en Malagón. Mi hermano Luis, y su mujer Cristina, han rivalizado con los amigos de Valencia. ¡Así no hay que viva!, jajaja.
He pasado dos días de ensueño y empieza a preocuparme que me acomode. En ellos, he recorrido el pueblo. Es un pueblo singular. Está enclavado entre verdes montañas, lo que le confiere un clima característico. El casco urbano, en general, conserva su fisonomía de antaño y sus gentes, son personas apacibles,  y abiertas. La población, lejos de irse, aumenta paulatinamente, incluyendo a los inmigrantes. Otro dato curioso, en una población de 2.000 habitantes, es el censo de niños de 0 a 12 años: 238, 123 de ellos, varones.








Con mi sobrino, nos hicimos con un manojo de espárragos que supieron a gloria y para postre, mi hermano me ha proporcionado un gps. muy chulo, que me indica los caminos que debo coger y no perderme, com últimamente, me ha ocurrido en más de una ocasión.
Y abusando nuevamente de tanto confort, de hogar y humano, me quedé otro día más de lo previsto, jajaja. Es que se está muy a gustito.

Albalat dels Sorells, Catellón.




Llegué a éste pueblo y me acomodé mucho. Estaba en una casa confortable, de mis amigos, Marisol y Luis Soler, pintores los dos, además de otras cualidades. Aquí me sentí mimado al máximo. Mesa puesta con rica comida de la huerta y buena, muy buena compañía. Abusé de su hospitalidad, quedándome un día más de lo previsto y, en el tiempo que eso duró, acabé con las existencias de cuanto manjar se puso al alcance de mis manos, jajaja. Tengo que agradecerles, con todo mi cariño, sus muchísimas atenciones y cuidados, dejándo que me guíara por mi peculiar manera de ser y apoyándola en todo momento. Gracias y gracias.
Y tuve, además, la fortuna de que mi hermano me visitara. ¡Qué más se puede pedir!


Luis y Marisol, cenando unas riquísimas habas de la huerta

En la tertulia

lunes, 16 de abril de 2012

Albalat dels Sorells

Placido día de descanso con paseo en bicicleta por los alrededores. Hoy no toca trabajar. Todas las fotos, son de Albalat.


A mi me parece la casa de chocolate.



Requena-Albalat del Sorells. 101 km. Asi somos en España en 2012. España en bicicleta.




Lo malo que tiene estar entre tan buena gente, es que te quedas pegado a ellos, jajaja. Hoy, por la mañana, desayuné de nuevo con ellos y nos hicimos la foto de recuerdo y luego, a las 8, llegó el nuevo turno, el relevo. Desde el principio, el trato con los recién llegados, fue una continuación de atenciones de los anteriores. Tenía que trabajar un poco en el ordenador y a la oferta de quedarme a almorzar con ellos, decidí hacerlo y cargar algunas cosas. Entre risas, planificación de la ruta de llegada a Valencia y tal, me dieron las doce de la mañana. Hacía un viento fuerte o muy fuerte pero, otra vez para mi fortuna, o me daba de culo o a tres cuartos. Genial. 

El equipo entrante y alguno del saliente.

Revisando el funcionamiento de los equipos.


Huía como misil de los fríos que llevo pasados y sufridos y deseaba con todas mis fuerzas tocar costa valenciana, para disfrutar de su cálido clima. El camino de Requena a Siete Aguas, Buñol y Valencia y más tarde, a Albalat del Sorells, fue variado y a veces, enigmático. Quería llegar a aquí, Albalat, porque unos amigos, maravillosos, viven en este pueblo. Eso significaba cama caliente, ducha placentera y amistosa compañía. 
Primero, me equivoqué y, sin buscarlo, acojonado, me vi dentro de la A3. Pedalee como un jabato para llegar cuanto antes a la primera salida, que fué la de El Rebollar. Piuffff!!!. No me gustan la autovías y a demás, no puedo ir por ellas. A partir de ahí, una belleza. La vía de servicio, de la que yo me salí, en algún momento, sin darme cuenta, dio paso a una pista, sube y baja, encantadora que me llevó, sin otra opción, a una entrada de la A3, pero en dirección Madrid. 
De repente, me ví en la sombra. Miré al cielo, sobre mi cabeza y allí estaba ella, de nuevo. Por prohibido, a pie, jajaja, escapé hacia una gasolinera cercana. Y rompió a llever fuerte. Cuando la nube, de nuevo, se fue, me integré a la vía de servicio y gozé de un tramo encantador, desde Siete Aguas, hasta Buñol, con vistas del mar y una bajada de vértigo (67 km/h, cosa que no pienso repetir). Paré a comer rápido y al salir, ¡por Tarsio!, la nube de nuevo. Esta vez, no me arredré. Pedí un café (una excepción auténtica) y esperé, paciente, a que se la llevaran los cabestros del cielo. Y al camino. Otra gozada de carretera. Pequeña, con muy poco tráfico, por parajes de huertas, naranjos, olivos, viñas.... Tuve que emplear la intuición muchas veces, pues llegas a cruces donde no hay a quien preguntar.


Cementera abandonada de Buñol

Tengo un tractor amarillo...

Huertos de viñas 

Huertos de cerezos (quizás)

Cómo en el Oeste, estuvimos enfrentados durante un rato, estáticos. Finalmente ganó él y volví grupas.

Cáctus de un chalets


Flor de Azahar

Aeropuerto de Valencia

 Recorrí muchos camís con olor a azahar. Es un olor dulzón, a flores, que invita a emborracharse de su aroma. Y si lo aspiras en cantidad, no se agota, te empapa hasta casi adquirir sabor. Por huertos, me acerqué a Valencia, hasta que una autopista me cortó el paso. Pregunté a unos Policias Municipales, que pasaban por ahí, justo frente al aeropuerto y me indicaron que tenía que meterme en la A3, a su llegada a Valencia. De nuevo, pedaleé con furia. Es demoledor ir rodeado de coches a toda pastilla, desviándose en cuanta salida necesitan. Y tú, las tienes que cruzar. 
Por fín entré, triunfante, en Valencia, contento de haberlo conseguido. Iba regular de hora y con muchos kilómetros en mis piernas. No había hecho ninguna entrevista, pero la provincia es grande y tiempo habrá. Tocaba buscar el sol y calentar mis huesos un poco. Pregunté a un par de ciclistas si existía la posibilidad de viajar en metro con la bici. Tenía intención de hacerlo, pues al pueblo llega este transporte. Pero no fue posible. Los sábados, por la tarde  no está permitido. Al pedal de nuevo, para llegar, una horchata después, al pueblo de mi descanso, con 101 km recorridos y con ganas de caer en la cama y no moverme en dos días, jajajaja. 

Mis amigos Luis y Marisol, recién llegados de la Sierra de Aracena (Huelva)

Castillo de Albalat dels Sorells